Mucha gente en algún momento se hace esta crucial pregunta,
pues algunos indicios que percibe apuntan a ello.
La sospecha se hace más fuerte si recibe información de
terceros sobre asuntos de interés privado y no compartido, como parte de una reunión,
conversación, estrategia de mercadeo, etc.
Cuando ya se llega a esta situación se debe analizar bien cuál
sería la mejor solución para determinar con certeza de donde proviene la fuga
de la información, y para esto hay que emplear el sentido común y la lógica
pues la parte emocional nos podrá traer algunos enredos problemáticos.
Para comenzar se debe calmar la
mente y razonar fríamente, haciendo memoria, preguntarse en donde se estaba
cuando ocurrió el intercambio de información, con quienes se estaba reunido,
fue hablado personalmente, mediante algún teléfono o era información
documentada, pues a medida que se obtienen las respuestas se logra filtrar una
gran cantidad de posibilidades haciendo más fácil ubicar el punto de fuga.
Luego se debe tomar una decisión
al respecto, si la solución se buscara personalmente o se deberá contratar a un
especialista en la materia. Esta decisión dependerá del tamaño del problema,
pues las condiciones no son las mismas si la información es meramente parte de
una conversación casual entre conocidos o, es un detalle muy puntual de un
nuevo proyecto empresarial presentado en una junta directiva en la sala de
reuniones de la presidencia.
Si uno quisiera determinar si le
plantaron algún dispositivo que le sirva a otra persona obtener información,
hay que hacer una búsqueda en el sitio probable de estos elementos, los cuales
pueden estar camuflados en objetos cotidianos gracias a los avances que han
realizado en los últimos tiempos, y que están al alcance de cualquiera que se
proponga a usarlos para su beneficio.
También es posible que uno esté
tratando de localizar un dispositivo de alta tecnología y es probable que el
método usado sea de lo más simple, como un micrófono con un fino y largo
cableado que esté conectado a un grabador, así que la inspección que uno debe
realizar se basa en la minuciosidad de la observación y algún tipo de
conocimiento en relación a la colocación y ubicación de estos dispositivos.
Lo más probable es que la persona
común no tome en cuenta estos detalles y algún elemento se le puede pasar por
alto al momento de realizar la búsqueda, de esta forma al creer que como no
consiguió nada, se forma en su mente una falsa sensación de seguridad hasta
que, la realidad lo alcanza nuevamente al recibir otra alerta de una nueva fuga
de información, situación nada agradable.
Es posible que se le ocurra ir a
comprar algún equipo para ayudarse en su búsqueda de algún micrófono, y
comienza su localización por medio del internet, el famoso buscador en cuestión
de segundos le muestra cientos de enlaces a sitios web con la deseada
información.
Después de algunos minutos de
estar leyendo parte de la información sobre los equipos que se ofrecen, se da cuenta
que depende de lo que se esté buscando depende el tipo de equipo que debe
adquirirse, algo problemático pues uno realmente no tiene idea precisa de que
se esté buscando, así que si se desea realizar un buen trabajo de rastreo,
indiscutiblemente se tendrá que comprar más de un equipo.
Se decide finalmente y se compra
un detector de micrófonos inalámbricos, un localizador de cámaras y como
protección un perturbador de ambiente, todo a un excelente precio confiando en
lo que el vendedor pone en las especificaciones de cada equipo.
Ahora solo depende de aplicar el
funcionamiento de estos equipos en el sitio donde uno sospecha que esta el
micrófono plantado, así que empieza con el buscador de micrófonos, saca el
equipo, le coloca las pilas, lo enciende,
le ajusta la sensibilidad a como crea, hay unas luces alumbrando de forma
titilante y empieza a pasarlo por toda el área.
Al rato de estar usándolo nota
cosas extrañas, como que las luces se encienden a diferentes ritmos, a veces se
queda fijo dependiendo si se acerca o se aleja de ciertos puntos dentro de su
área de búsqueda, y al no tener ciertos conocimientos tecnológicos sobre el
comportamiento de las ondas electromagnéticas producidas por cualquier elemento
por donde haya un paso de electricidad, y como hace el equipo para detectarlas,
aunado al rango de detección y los diferentes rangos de frecuencias, hace que
asuma condiciones de operación, pues el manual con el que vino el equipo solo
trae las más básicas instrucciones de uso.
Luego decide usar el localizador
de cámaras, equipo que inclusive trae un detector de alta frecuencia para
indicar si existe alguna que sea inalámbrica y se envíen las imágenes a través
de la internet, pero al igual que con el anterior equipo, las luces se
comportan de manera similar y al ver a través del localizador de cámaras
observa una cantidad de puntos destellantes dependiendo de lo que observa, así
que con ambos equipos toma suposiciones que a lo mejor no son ciertas.
Finalmente realiza que su mejor
opción es la de emplear el perturbador de ambiente, pues está convencido de que
así, no importa si tiene algún micrófono oculto, este será inutilizado por este
singular dispositivo.
Aprovecha que habrá una reunión en
la sala de juntas para operar el equipo, se reúnen las personas y enciende el
equipo, ajusta el volumen y sale un sonido parecido a cuando se pone un canal
sin video en un televisor. Al principio el grupo se ajusta a esta perturbación pero
al pasar los minutos ya algunos están incomodos por el ruido emitido, y antes
que finalice la reunión tuvo que apagarlo pues el ambiente estaba muy
perturbado.
Ahora su experiencia con estos
nuevos implementos que creía le ayudaría a resolver su situación en realidad no
lo deja satisfecho al no obtener la seguridad que esperaba de ellos.
Es posible que el lector se vea
reflejado en alguna situación similar y al final resuelva contratar a un
especialista, especialmente si la problemática es dentro de una organización relativamente
importante y la directiva necesita estar completamente segura que la situación no
se repita de nuevo.
En próximas entregas seguiré con
este tema intrigante y apasionante.