domingo, 14 de febrero de 2016

¿Me espían?



Mucha gente en algún momento se hace esta crucial pregunta, pues algunos indicios que percibe apuntan a ello.

La sospecha se hace más fuerte si recibe información de terceros sobre asuntos de interés privado y no compartido, como parte de una reunión, conversación, estrategia de mercadeo, etc.

Cuando ya se llega a esta situación se debe analizar bien cuál sería la mejor solución para determinar con certeza de donde proviene la fuga de la información, y para esto hay que emplear el sentido común y la lógica pues la parte emocional nos podrá traer algunos enredos problemáticos.

Para comenzar se debe calmar la mente y razonar fríamente, haciendo memoria, preguntarse en donde se estaba cuando ocurrió el intercambio de información, con quienes se estaba reunido, fue hablado personalmente, mediante algún teléfono o era información documentada, pues a medida que se obtienen las respuestas se logra filtrar una gran cantidad de posibilidades haciendo más fácil ubicar el punto de fuga.

Luego se debe tomar una decisión al respecto, si la solución se buscara personalmente o se deberá contratar a un especialista en la materia. Esta decisión dependerá del tamaño del problema, pues las condiciones no son las mismas si la información es meramente parte de una conversación casual entre conocidos o, es un detalle muy puntual de un nuevo proyecto empresarial presentado en una junta directiva en la sala de reuniones de la presidencia.

Si uno quisiera determinar si le plantaron algún dispositivo que le sirva a otra persona obtener información, hay que hacer una búsqueda en el sitio probable de estos elementos, los cuales pueden estar camuflados en objetos cotidianos gracias a los avances que han realizado en los últimos tiempos, y que están al alcance de cualquiera que se proponga a usarlos para su beneficio.

También es posible que uno esté tratando de localizar un dispositivo de alta tecnología y es probable que el método usado sea de lo más simple, como un micrófono con un fino y largo cableado que esté conectado a un grabador, así que la inspección que uno debe realizar se basa en la minuciosidad de la observación y algún tipo de conocimiento en relación a la colocación y ubicación de estos dispositivos.

Lo más probable es que la persona común no tome en cuenta estos detalles y algún elemento se le puede pasar por alto al momento de realizar la búsqueda, de esta forma al creer que como no consiguió nada, se forma en su mente una falsa sensación de seguridad hasta que, la realidad lo alcanza nuevamente al recibir otra alerta de una nueva fuga de información, situación nada agradable.

Es posible que se le ocurra ir a comprar algún equipo para ayudarse en su búsqueda de algún micrófono, y comienza su localización por medio del internet, el famoso buscador en cuestión de segundos le muestra cientos de enlaces a sitios web con la deseada información. 

Después de algunos minutos de estar leyendo parte de la información sobre los equipos que se ofrecen, se da cuenta que depende de lo que se esté buscando depende el tipo de equipo que debe adquirirse, algo problemático pues uno realmente no tiene idea precisa de que se esté buscando, así que si se desea realizar un buen trabajo de rastreo, indiscutiblemente se tendrá que comprar más de un equipo.

Se decide finalmente y se compra un detector de micrófonos inalámbricos, un localizador de cámaras y como protección un perturbador de ambiente, todo a un excelente precio confiando en lo que el vendedor pone en las especificaciones de cada equipo.

Ahora solo depende de aplicar el funcionamiento de estos equipos en el sitio donde uno sospecha que esta el micrófono plantado, así que empieza con el buscador de micrófonos, saca el equipo, le coloca las pilas, lo enciende,  le ajusta la sensibilidad a como crea, hay unas luces alumbrando de forma titilante y empieza a pasarlo por toda el área.

Al rato de estar usándolo nota cosas extrañas, como que las luces se encienden a diferentes ritmos, a veces se queda fijo dependiendo si se acerca o se aleja de ciertos puntos dentro de su área de búsqueda, y al no tener ciertos conocimientos tecnológicos sobre el comportamiento de las ondas electromagnéticas producidas por cualquier elemento por donde haya un paso de electricidad, y como hace el equipo para detectarlas, aunado al rango de detección y los diferentes rangos de frecuencias, hace que asuma condiciones de operación, pues el manual con el que vino el equipo solo trae las más básicas instrucciones de uso.

Luego decide usar el localizador de cámaras, equipo que inclusive trae un detector de alta frecuencia para indicar si existe alguna que sea inalámbrica y se envíen las imágenes a través de la internet, pero al igual que con el anterior equipo, las luces se comportan de manera similar y al ver a través del localizador de cámaras observa una cantidad de puntos destellantes dependiendo de lo que observa, así que con ambos equipos toma suposiciones que a lo mejor no son ciertas.

Finalmente realiza que su mejor opción es la de emplear el perturbador de ambiente, pues está convencido de que así, no importa si tiene algún micrófono oculto, este será inutilizado por este singular dispositivo.

Aprovecha que habrá una reunión en la sala de juntas para operar el equipo, se reúnen las personas y enciende el equipo, ajusta el volumen y sale un sonido parecido a cuando se pone un canal sin video en un televisor. Al principio el grupo se ajusta a esta perturbación pero al pasar los minutos ya algunos están incomodos por el ruido emitido, y antes que finalice la reunión tuvo que apagarlo pues el ambiente estaba muy perturbado.

Ahora su experiencia con estos nuevos implementos que creía le ayudaría a resolver su situación en realidad no lo deja satisfecho al no obtener la seguridad que esperaba de ellos.

Es posible que el lector se vea reflejado en alguna situación similar y al final resuelva contratar a un especialista, especialmente si la problemática es dentro de una organización relativamente importante y la directiva necesita estar completamente segura que la situación no se repita de nuevo.

En próximas entregas seguiré con este tema intrigante y apasionante.

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